Las 5 claves inmobiliarias para 2015

En 2014 hemos vivido el primer atisbo de recuperación en el mercado inmobiliario. El clima económico ha ido reduciendo sus tensiones y, los indicadores (principalmente macroeconómicos) se tornan favorables. Ésto, unido al previsible impulso de la política económica dado que estamos en año electoral, presenta un interesante marco. Entre éstos datos macro destaca el crecimiento del PIB, impensable hace dos años, y que se situará en 2015 entorno al 2%.

Por contra, hay elementos que hacen mantener una duda razonable sobre la misma: la deuda, la deflación, o la inestabilidad político-social en la zona euro debido a la irrupción política de los partidos nacidos de la crisis y el descontento social.

 

En esta situación general, las claves serán las siguientes:

 

1. Riesgos: deuda, deflación, tecnología y paro

 

   La deuda arrastrada, aún importante en los balances bancarios, es uno de los principales lastres que se prevén, junto a la amenaza tan temida de la deflación en la zona euro y que podría variar todas las estrategias de inversión.

   Por otro lado la innovación en la tecnología, unido a las nuevas formas de trabajo colaborativo y on line, pueda dar lugar a nuevas necesidades de espacios más flexibles y compartidos, reduciendo el requerimiento de superficie.

   Por último el incipiente movimiento inmobiliario, de momento, no tiene su correspondencia en el mercado ocupacional, si bien los datos globales del año han reducido el paro por segundo año consecutivo. La secuencia deseada y esperada sería la siguiente: la mejora económica debería traer un aumento del consumo, con ello se requerirá un aumento de la producción, y ésto nuevas necesidades de aumento de empleo e incluso de infraestructuras empresariales,

   

2. El mercado residencial empieza a levantarse

 

 La vivienda seguirá sin recibir mucha ayuda legal, con un trato fiscal nada favorable. Por otro lado, aunque parezca increíble, aún le queda algo de recorrido de bajada en el precio, ya que actualmente se necesitan los ingresos familiares de seis años y medio para su compra, cuando el número ideal serían cinco años. La demanda, que seguirá centrada en los grandes núcleos urbanos y segmentos de población medio-alto, junto a la contención en los salarios hace prever que ésta no experimente grandes cambios.

 

3. El turismo será uno de los motores

 

 Éste ha sido uno de los mejores índices del año pasado, con un incremento del 7,5%. Ésto genera una importante entrada y movimiento de dinero, además de provocar una importante demanda de mejora o ampliación de las instalaciones.

 

4. La clave: la banca

 

   Aunque el interés por la financiación inmobiliaria ha vuelto a la banca, lo hace con un exceso de prudencia que contrasta con la absoluta carencia de la misma que tuvieron antes de la crisis, de manera que los evaluadores de riesgo han puesto los listones muy alto.

  Se atenderán las reestructuraciones de deuda que sean absolutamente viables y se dará cobertura a segmentos inmobiliarios en donde se parta de una base de garantía (suelo adquirido con recursos propios).

  Respecto a las viviendas familiares se mantendrá la tendencia al alza que se aprecia.

  El sector se seguirá reinventando para dar respuesta al nuevo marco y a la incipiente recuperación económica, sin quitarle el ojo a las turbulencias internacionales que puedan hacer aumentar la dosis de incertidumbre.


5. La escala doméstica.


  Y a pequeña escala se seguirán moviendo actuaciones de rehabilitación y mantenimiento de patrimonio edificado, dirigidas principalmente a incrementar la accesibilidad y la eficiencia energética lo existente.

   El mercado de la adaptación de locales seguirá su ritmo dentro de la espiral de ensayo y error a que se encuentran sometido el pequeño negocio, con una creación y destrucción de vértigo.

 

Editorial: Jesús Mohedano. Mohedano Estudio Arquitectura S.L.P.


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