"La Urbanización en China va por un camino equivocado"

Celebrando el 40 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre España y China, el Hay Festival de Segovia viene este año con un marcado acento oriental. Además de la exposición«100 proyectos contemporáneos de arquitectura china»,el premio Pritzker del año pasado, el arquitecto Wang Shu, participa en un debate de la IE University sobre el desarrollismo que está cambiando radicalmente la faz de su país. Una revolución urbanística que tiene deslumbrado a Occidente, pero que Wang Shu no duda en criticar al asegurar que «en China hay una auténtica fiebre por la modernidad».

«La urbanización de China va en la dirección equivocada porque cada vez hay más rascacielos nuevos que son todos iguales y se olvida la tradición cultural», explicó ayer a ABC por teléfono desde París, donde paró antes de recalar en España junto a su esposa, Lu Wenyu. Contrario a los diseños que «son meros productos de moda», Wang Shu aboga por «una arquitectura basada en la tradición que haga la vida más cómoda y humana y sea respetuosa con el medioambiente».

Personalidad rebelde

Nacido en 1963 en Xinjiang, la región musulmana colonizada durante la época de Mao por chinos de la etnia «Han» como sus padres, de niño sufrió la «Revolución Cultural» (1966-76), que le obligó a mudarse a Pekín para «escapar del caos social y político». En fatigosos viajes de cuatro días en tren, se forjó su personalidad rebelde y el espíritu crítico e individualista que rezuman sus obras, apartadas de los convencionalismos que uniforman la arquitectura de masas china.

Formado en el Instituto de Tecnología de Nanjing, en 1990 alumbró su primera obra: un centro juvenil en Haining, cerca de Hangzhou, la capital de la provincia oriental de Zhejiang donde reside e imparte clases. Siete años después, fundó junto a su esposa el Estudio Amateur, donde ha diseñado, entre otras obras, la Biblioteca de Wenzheng en Suzhou (2000), premio nacional en China, los museos de Arte e Historia de Ningbo (2005-08) y el campus de Xiangshan en la Academia de Artes de Hangzhou (2004-07).

Con su sencillez habitual, Wang Shu reconoce que el galardón le ha traído más encargos y otorgado mayor reconocimiento no sólo entre sus colegas, sino también con el público en general. Aunque no acaba de creerse que 1.500 personas acudieran a escucharle en una conferencia que pronunció en Francia, se lamenta también de tener «menos tiempo para estar con la familia». No se muestra optimista sobre su futuro porque «al final la construcción se reduce a un negocio que no se preocupa por otros aspectos, como la protección medioambiental, y tampoco sale del corazón, como en Europa».
 
Fuente: ABC

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