Apuntes sobre los Patios de Córdoba

Una herencia basada en la comunidad

 

El comité de la Unesco aprobó ayer sin modificar ni una sola coma el borrador de decisión propuesto por el órgano subsidiario para inscribir la Fiesta de los Patios en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial. En este texto, dividido en cinco puntos en los que se responde a los criterios exigidos, hay un concepto que destaca sobre todos los demás: comunidad. Una palabra que, entendida según la segunda acepción de la Real Academia de la Lengua --"conjunto de personas de un pueblo, región o nación"--, también tiene un lugar fundamental en la definición que la Unesco da de patrimonio inmaterial y que hace referencia a las prácticas, las representaciones, las expresiones, los conocimientos y el saber hacer transmitidos "de generación en generación en el seno de una comunidad".

Esta es la razón por la que desde el Ministerio de Cultura se insistió tanto en que una representación de las asociaciones ligadas a la Fiesta de los Patios estuviera presente en París. Y por eso mismo ayer fue una sorpresa que ni Leonor Camorra ni Miguel Angel Roldán tomaran la palabra para dar las gracias al comité por el nombramiento.

Durante los tres días en los que el comité de la Unesco ha examinado candidaturas, la mayoría de las delegaciones con representantes de sus comunidades han seguido el mismo procedimiento para agradecer su inscripción. Como tenían a su disposición dos minutos, uno era utilizado por el representante político del país candidato y el otro por un miembro de la comunidad. Así lo hicieron, por ejemplo, la candidatura mexicana el martes --varios indígenas hablaron en lengua totonaca-- y los representantes de Venezuela el miércoles, cuando uno de los líderes de los diablos danzantes del Corpus Christi se dirigió emocionado al comité antes de que se iniciara una pequeña demostración.

La representación a pequeña escala de la tradición inscrita fue otra de las posibilidades por las que optaron muchos países en el turno de agradecimientos. Como hubiera sido un poco complicado llenar de macetas las paredes de la sala de la sede de la Unesco, la mejor opción para los agradecimientos de la candidatura española hubiera sido la anterior.

Sin embargo, fue la subdirectora de Patrimonio Histórico, Elisa de Cabo, la que utilizó el primer minuto para dar las gracias desde el Ministerio de Cultura y el primer teniente de alcalde cordobés, Rafael Navas, el que tomó la palabra a continuación. Navas agradeció la inscripción en la lista en nombre del alcalde, José Antonio Nieto, y mencionó el nombre de los representantes de las asociaciones que le acompañaban. También invitó a todos los presentes a visitar Córdoba, al mismo tiempo que se proyectaban fotos de los patios. Esto provocó la reacción del presidente del comité, el granadino Arley Gill, que dijo que Córdoba iba a hacerse "más famosa que Madrid y Barcelona".

Miguel Angel Roldán, presidente de la Asociación Amigos de los Patios de Córdoba, y Leonor Camorra, presidenta de la Asociación Claveles y Gitanillas, mostraron su alegría desde que se adoptó la decisión, pero también su alivio por la aprobación de una candidatura que ha pasado por tantas vicisitudes. Tampoco dieron importancia al no haber intervenido ante el comité y, además, tuvieron que pasar el resto de la mañana pegados al teléfono haciendo declaraciones a los medios de comunicación.

En lo que sí insistió Leonor Camorra es en que se trata de un reconocimiento para "salvaguardar la fiesta de los patios" y pidió una mayor colaboración de las instituciones en ese sentido. Ese es, precisamente, el principal objetivo de la Convención de la Unesco del 2003 sobre el patrimonio cultural inmaterial. No obstante, y como se pudo comprobar ayer en el caso de los patios, la atención mediática se centra en la Lista Representativa, que, además, tiene entre sus objetivos "asegurar una mayor visibilidad" del patrimonio inmaterial y "concienciar acerca de su importancia". Pero eso no significa necesariamente fomentar el turismo. En esta edición, las candidaturas belga y griega han tenido dificultades por no explicar bien cómo iban a controlar la mayor afluencia de turistas y por poner demasiado acento en las expectativas comerciales.

Y es que, según la Unesco, se produce una "sobreexplotación" del patrimonio inmaterial cuando los beneficios generados por el turismo se convierten en objetivos en sí mismos y "actúan en detrimento de su práctica en un contexto comunitario". Un riesgo al que tendrá que enfrentarse la Fiesta de los Patios tras haberse convertido oficialmente en Patrimonio Cultural inmaterial de la Humanidad.

 

Un legado más de Córdoba reconocido por la Unesco

 

Con este nuevo título, Córdoba quizá sea una de las ciudades del mundo que más veces ha visto reconocido su legado por la Unesco, lo que confirma su valor cultural excepcional y el hecho de que deba estar protegido para el beneficio de la humanidad. Tanto en lo tangible como en lo intangible, la ciudad califal goza de una dote que comenzó a reconocerse en 1984, cuando la Mezquita-Catedral fue declarada Patrimonio de la Humanidad.

Este reconocimiento fue ampliado diez años después a todo el conjunto urbano que la rodea, es decir, al casco histórico, el más grande de Europa, un honor que llevó a Córdoba a pertenecer al grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España. Este título abrió las puertas a estar en organismos internacionales como la Organización de Ciudades Patrimonio Mundial (OCPM), de la que Córdoba forma parte actualmente de su consejo de administración, en el que tan solo están representadas seis ciudades del mundo. También ostenta la Secretaría Regional de Europa del Sur / Mediterráneo de la OCPM para ciudades de España, Francia, Grecia, Italia, Portugal, Isla de Malta y Ciudad del Vaticano.

 

El flamenco

 

En cuanto a los valores intangibles, el primer reconocimiento llegó de la mano del flamenco, un arte del que se sabe y se aprende mucho en Córdoba. Tras un intento fallido en el 2005, la candidatura del flamenco a convertirse en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad inició de nuevo su andadura en el 2009, cuando fue registrada en París en agosto de ese año. A comienzos del 2010 se puso en marcha la campaña Flamenco Soy para promocionar nacional e internacionalmente el proyecto, que contó con el impulso del Gobierno de España y el consenso de Murcia y Extremadura, así como con gran apoyo institucional, de artistas y particulares.

Aunque el flamenco es un signo distintivo de la cultura española en el mundo, para Córdoba fue muy importante este reconocimiento ya que es una de las ciudades de España en la que este arte más se potencia, defiende y divulga y donde su germen se remonta a siglos atrás. Desde 1956 Córdoba celebra el Concurso Nacional de Arte Flamenco, uno de los certámenes más importantes y con más solera de todos los que existen de este género, y desde entonces son muchos los acontecimientos que han marcado el rumbo flamenco de Córdoba y la provincia. El Festival de la Guitarra, el Festival de los Patios, la Noche Blanca del Flamenco, la programación de las peñas y de otras entidades son algunas de las propuestas de las que goza la ciudad respecto a este arte, a las que se unen numerosos festivales que se han ido consolidando en la provincia. A este activo hay que sumarle la labor del Conservatorio de Córdoba en las tres disciplinas que abarca el flamenco y que ha convertido este centro en un referente a nivel nacional. Y por último la ingente labor de la Cátedra de Flamencología de Córdoba de la UCO.

Todos estos reconocimientos constituyen un honor y, al mismo tiempo, suponen una gran responsabilidad que la ciudad debe asumir de cara a garantizar la protección y conservación de todos esos valores para las generaciones futuras.

 

 

Fuente: Diario Córdoba

 

 

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