"Serán los costes los que vayan decidiendo cuál es más barata, si la eólica marina o la nuclear".

En el año fiscal 2011/2012, las inversiones en energías renovables en el Reino Unido alcanzaron los 3.750 millones de libras, a los que habría que sumar otros 3.190 millones de inversiones anunciadas durante ese período y 10.900 millones más relacionados con iniciativas que ya se encuentran en fase de estudio.

El anuncio lo hizo hace unas semanas Hugh McNeal, consejero delegado del Departamento de Cambio Climático de la Oficina para el Desarrollo de las Energías Renovables de Reino Unido, un país que está apostando muy fuerte por las renovables –fundamentalmente por la eólica marina– y, aparentemente, también por la nuclear. Son esas –según algunas voces– las dos alternativas más directas a los combustibles fósiles, esos que, aparte de energía, nos legan gases de efecto invernadero. El caso es que Reino Unido, que pasa por ser el primer estado del mundo en haber asumido legalmente –a través de su Climate Change Act– compromisos de reducción de emisiones, va como un tiro en materia de energías renovables, hasta el punto de que, por ejemplo, la generación de electricidad limpia a partir de la eólica marina ha crecido allí en 2011 un 68% con respecto al registro de 2010, según los últimos datos oficiales, publicados hace apenas unos días (hidráulica: +56%; bioenergía: +8%). Así las cosas, y según el gobierno británico, en 2011, el 3,8% del consumo de energía en Reino Unido fue satisfecho con fuentes renovables, cuando apenas seis años antes –en 2005– el país andaba por el 1,3%. O sea, que el Reino Unido ha casi triplicado (300%) su registro renovable en tan solo un quinquenio.

En fin, que Hugh McNeal, el consejero delegado del Departamento de Cambio Climático de la Oficina para el Desarrollo de las Energías Renovables de Reino Unido, visitó Madrid hace unas semanas y que nosotros aprovechamos un hueco en su apretada agenda para entrevistarle en un rascacielos: un político simpático –aunque no lo parezca en la fotografía–, británico –que sí lo parece–, modesto y moderado en las maneras, amable con elespanglish del periodista, atento por hacerse entender, preciso,mesurado, medido. Me dio la sensación de que, aunque el discurso británico oficial dice tanto monta renovables como nuclear... el señor McNeal no parecía particularmente pro-átomo... En fin, quizá me equivoco y, en todo caso, espero no haberle destapado a ojos dellobby más feroz del sector eléctrico global. McNeal nos dijo esto.

En noviembre de 2008, el parlamento británico aprobó la Climate Change Act, una ley que supone un compromiso de reducción del 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el horizonte 2050. Reino Unido se convirtió así en el primer estado del mundo en asumir legalmente compromisos de reducción de emisiones. En lo que se refiere a la energía, la mejor manera de evitar emisiones de GEI es sustituir carbón y gas por renovables. En 2011, sin embargo, solo el 9,4% de la electricidad generada en Reino Unido salió de fuentes renovables. ¿No resulta un tanto escaso?
El objetivo es efectivamente llevar a cabo un amplio despliegue de las energías renovables en Reino Unido, pero no a cualquier precio. Tiene que ser un despliegue equilibrado. Nosotros creamos un marco de apoyo a las renovables y, luego, el mercado decide a qué tecnologías, en concreto, va a parar ese apoyo. Con el nuevo marco, con la Feed-in-Tariff Scheme que se lanzó en abril de 2010 y que luego hemos ido modificando, esperamos atraer nuevas inversiones a Reino Unido. Sí, esperamos la llegada de nuevas inversiones porque ahora hay certidumbre, una certidumbre que antes no había.

Nuevas inversiones… ¿De qué cantidades estaríamos hablando?
Cien mil millones, doscientos mil millones de libras. En todo caso, expertos hay en la materia que pueden precisar esa cantidad con mucha mayor exactitud que yo. Desde luego, lo que el gobierno británico prefiere hacer es ver proyecto a proyecto, uno a uno.

En todo caso, insisto, así como han establecido ustedes, motu proprio y adelantándose a todos los demás estados, un objetivo nacional muy concreto de reducción de emisiones, ¿por qué no han hecho lo propio con las energías renovables? O sea, ¿por qué no se han comprometido ustedes a alcanzar un porcentaje equis de aportación renovable a su cesta energética de aquí a 2020, ó a 2030, ó a 2050?
Estamos comprometidos con el objetivo global europeo del 20/20/20. Nosotros cumpliremos el 15% que a nosotros nos corresponde y que nos exige la Unión Europea.

La historia de las renovables en España ha sido una historia de éxito hasta hace muy poco tiempo. De hecho, ha sido precisamente ese éxito puertas adentro el que ha permitido a un montón de empresas españolas dar el salto a los mercados de todo el mundo. Y, entre ellos, Reino Unido es uno de los escenario más elegidos por las multinacionales españolas del sector de las energías renovables. En su país, compañías como Gamesa o Iberdrola, por citar dos ejemplos conocidos, están haciendo ya –o van a hacer– inversiones multimillonarias. ¿Dónde cree usted que residió la clave de ese éxito?
No tengo una opinión personal sobre por qué tiene tanto éxito el sector en España, pero lo que sí que tengo claro es que para Reino Unido es un gran beneficio el que las empresas españolas quieran invertir allí.

Me dice que no tiene una opinión personal sobre el particular. Permítame por favor que yo le diga que hay quien sostiene que la clave de ese éxito está en la prima, que fue ciertamente generosa durante algún tiempo (con algunas tecnologías) y propició por eso un tirón de la demanda, al que le acompañó la fabricación en serie, las economías de escala, la reducción de costes, la I+D, más reducción de costes, etcétera, etcétera, etc…
Tenemos que ser cuidadosos… Tenemos un presupuesto, un gran presupuesto, para las renovables. Pero cada uno de los peniques que componen ese presupuesto viene de los consumidores de Reino Unido. Así que tengo que estar seguro de que cada penique que gastamos lo gastamos prudentemente. Una de las facetas más gratificantes de mi trabajo es lo muy frecuentemente que visito zonas que hasta ayer estaban siendo duramente azotadas por la crisis y en las que hoy vuelve a haber inversiones. Inversión en la construcción de fábricas del sector de las renovables o en investigación y desarrollo en ese sector. Eso es grande. Creo que para Reino Unido ese es un pre-requisito. Y creo además que así debe ser para que las renovables gocen del imprescindible apoyo popular.

El pasado mes de abril, su gobierno publicó la Estrategia Bioenergía (Bioenergy Strategy). Esperan ustedes que la bioenergía desempeñe un papel importante en la consecución de sus objetivos renovables a diez años vista, o sea, en el horizonte 2020. Entre otras cosas, porque tiene la ventaja de que es “despachable” y no variable, como la eólica, por ejemplo. Sin embargo, al mismo, tiempo, reconocen desde el principio que, aparte de esa y otras ventajas, la bioenergía también presenta inconvenientes. Cuénteme…
A muchos defensores de las renovables no les gusta que se queme madera para generar electricidad. Entre otras muchas cosas, por los posibles cambios de uso del suelo que eso pueda conllevar [los detractores de la bioenergía temen que los cultivos energéticos sustituyan a los alimentarios]. Nosotros, en Reino Unido, tenemos bastantes viejas plantas de carbón que usan diferentes cantidades de biomasas que reciben subsidios. Pues bien, la estrategia establece una serie de objetivos entre los que no está el disponer de muchas centrales eléctricas de biomasa… Entre otras cosas, y también, porque lo más eficiente en términos de CO2 es… dejar de quemar biomasa.

Bien, vayamos a otra fuente de energía… “despachable”. ¿Qué lugar debe ocupar la energía nuclear en el futuro energético del Reino Unido?
Es parte de la cartera. Vamos a continuar apoyando a las renovables hasta alcanzar el objetivo 20/20. Lo haremos al menor coste posible para los consumidores, apoyaremos a la industria para generar empleo, y, al mismo tiempo, iremos sustituyendo tanto la nuclear como el carbón.

¿Quiere eso decir que, dentro de diez años, no habrá en el Reino Unido más centrales nucleares que ahora?
Sí las habrá, están planificadas. De modo que ciertamente sí, al menos unas cuantas más. Pero también dependerá mucho del coste.

¿Y cuántos megavatios nucleares habrá entonces... cuántos más, quiero decir?
Nosotros no nos planteamos el tema así. No en términos de megavatios. Eso lo iremos viendo con el paso del tiempo. Y serán los costes los que vayan decidiendo qué es más rentable y barato, si la eólica marina o la nuclear. [El gobierno británico ha establecido unos marcos de apoyo a la nuclear y a las renovables muy similares].

 

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