Otras formas de vivir

Dentro de nuestra sociedad, existe un grupo de personas que desean con tanta fuerza preservar el planeta y su ecosistema, que deciden dejar de seguir contribuyendo al crecimiento y desarrollo del mundo tal y como lo conocemos, para ir a vivir y convivir, en comunidades llamadas “ecoaldeas”. Asentamientos que tienen como fin integrar la vida dentro de un entorno natural que pueda durar de forma indefinida.

Si miramos hacia atrás, veremos similitudes con los movimientos hippies de los años 60, que defendían de igual forma, la vida sin materialismos y la ecología.

Se desprenden de sus cargas económicas y de sus trabajos para vivir del cultivo de productos y de la ganadería. Creen en la vida en sociedad, en la que todos tienen que compartir sus tareas cotidianas y sus temores dejando de vivir en grandes ciudades donde nadie se saluda ni se conoce. No existen los liderazgos y viven sin materialismos.

Construyen sus propias viviendas utilizando materiales que tengan un bajo impacto ambiental: el adobe, la paja, hierbas altas mezcladas con cal o arcilla, madera o materiales reciclados.

Otras formas de vivir

Sus hijos crecen en un ambiente más saludable, comen mejor, aprenden a respetar la naturaleza y a los animales, que al fin y al cabo, son nuestros recursos de supervivencia.

Pero si lo pensamos un poco, es necesaria una gran pasión e idealismo para poder integrarse hoy en un tipo de sociedad basada en estos ideales. Con esto, no quiero decir que sea una utopía, ya que realmente hay personas que eligen esta forma de vida, pero se necesita estar hecho de una pasta especial para dejar atrás todas las comodidades e incomodidades que el mundo nos ofrece.

Diferente es otro tipo de movimiento, como el que se dedica a la repoblación de pueblos abandonados. Existen aldeas compuestas por 3 ó 4 viviendas y varias hectáreas que nos costarían lo mismo que un buen piso en una ciudad.

Aquí si tendríamos que invertir dinero, pero la forma de vida puede llegar a ser la misma que en las ecoaldeas. Se puede vivir en lugares que están en contacto con la naturaleza, vivir de nuestros cultivos y de nuestro ganado así como reconstruir las casas con materiales más adecuados para aprovechar la energía solar o el curso de un rio.

No necesitamos dejar nuestro hábitat para ser más conscientes y consecuentes con el medio ambientey con el aprovechamiento de los recursos que nuestro planeta nos ofrece. No es necesario compartir nuestras vidas con los demás para que el mundo sea un lugar mejor, la educación que nos han dado y que daremos a las futuras generaciones son las bases para que el mañana sea un lugar mejor donde vivir.

 

Fuente: renovableshoy

 

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