INTERESANTES REFLEXIONES: La Amortización en Instalaciones Solares.

Todo ciudadano, bien sea particular o empresa, puede aprovecharse de la energía solar y utilizarla para su uso doméstico, reduciendo los gastos energéticos que producen las fuentes tradicionales, como el gaselectricidad, butano, gasolina...

Conseguimos el calentamiento del agua y la generación de electricidad, gracias a la energía que puede ser almacenada en baterías para su posterior uso, o vendida a una compañía eléctrica a unprecio mayor que el de compra, o también puede consumirse directamente (bombeo, riego, señalización, etc.)

En el caso en que la red general llegue hasta el lugar de la instalación, la mejor alternativa seríavender la electricidad a la compañía eléctrica; así, se produce un notable beneficio económico a favor del particular o de la empresa que haya instalado el generador solar, ya que el precio de venta gira en torno a los 0.44 euros por kw, el doble del precio al que normalmente se le compra el vatio (0.22 euros) a la compañía eléctrica.

 

Por tanto, desde el principio se estaría amortizando lainversión inicial. Bien es cierto que no podemos desentendernos completamente de las energías convencionales, para evitar grandes costes en la acumulación de agua y electricidad; eso sí, solo hace falta este apoyo en los días en que las condiciones sean adversas y por largos periodos, si el mal tiempo dura poco tendremos bastante con los acumuladores solares. Por ello, y aunque recurramos a la electricidad y gas tradicionales, las facturas se verán reducidas en gran medida.

A la hora de hacer la inversión para la instalación, el precio varía dependiendo del tipo de aparato que queramos utilizar, su integración arquitectónica en el entorno, la accesibilidad, características de la vivienda... Pero siendo la cantidad que sea, el precio siempre se amortiza, aparte de por la reducción de las facturas de agua y electricidad, por el tiempo que dura la instalación funcionando.

 

En el caso de los sistemas solares térmicos, estaríamos hablando de un periodo de vida superior a los veinte años; para los paneles solares fotovoltaicos incluso es superior, pudiendo llegar hasta los treinta años. Aunque este tiempo depende en gran medida del trato que el dueño les de; un buen uso y mantenimiento de las instalaciones propiciará un mejor y más largo funcionamiento.

En cuanto al periodo de amortización de las instalaciones, es decir, cuando se ven resultados provechosos tras la instalación, hay una serie de factores que lo determinan; en primer lugar hay que calcular detalladamente las necesidades reales de cada caso para poder instalar el tipo de producto que se adecue tanto al gasto energético como al entorno.

También es necesario tener en cuenta los materiales a utilizar y el uso que se hará de la instalación (lógicamente cuanto más se use, más se aprovechará su rendimiento). Como dato orientativo, se puede decir que las instalaciones térmicas quedan amortizadas aproximadamente a los cuatro o seis años del inicio de su utilización, siempre dependiendo del uso que se haga de la misma.

Por otro lado, las instalaciones fotovoltaicas pueden llegar a amortizarse a partir de los siete o nueve años, aunque las ayudas y subvenciones de las autoridades pueden hacer que su rendimiento sea más rápido a medio plazo.

 

Fuente: renovableshoy

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