El stock de vivienda cae sólo un 18,9% en cinco años

Al inicio de la burbuja inmobiliaria y, ante el frenazo en seco de la escalada de precios e intercambios de pisos como "estampitas", todo el mundo coincidía en que se había puesto en el mercado más oferta que la demanda real de producto útil, es decir, de viviendas para vivir. Por lo tanto, para salir de ésta situación parecía claro que lo principal era consumir ese excedente que se había generado artificialmente.

 

Pues bien, en los últimos cinco años (los más agudos de la crisis), sólo se ha conseguido reducir este stock en aproximadamente un veinte por ciento del mismo (18,9%). El dato es de la patronal de empresas fabricantes de productos de construcción. Y, claro, es obvio pensar que si hemos tardado 5 años en reducir lo que había, ¿cuánto más a tardar en estabilizar la situación? Si se considera que un 30% de ese stock es normal que existe de forma más o menos permanente o estable (una especie de reserva), habría aún un 50% que absorver, que, al ritmo que llevamos y, contando con aumentar el ritmo hasta el doble por la mejora de la situación económica, podríamos tardar otros cinco años.

 

 

¿Cómo se aceleraría el proceso? Hay varios puntos claves:

  • Que los precios sigan bajando algo más para que lo que la gente puede pagar razonablemente, dentro del nuevo marco de sueldos y estabilidad profesional, se ajuste a lo real.
  • Que la gente pueda pagar algo más. Algo obvio, pero que se traduce en que la economía sea más productiva, manteniendo la senda de ajustes en el entramado empresarial: análisis y optimización de procesos, eliminación de los no rentables y, sobre todo, creación de nuevos modelos o líneas de negocio ajustadas a nuevas necesidades. Todo ello, generará más volumen de trabajo, luego más empleos, luego más dinero para el consumo, más estabilidad familiar, más viviendas.
  • Que aumente el crédito responsable, por el que lo pide y el que lo concede. En este sentido la banca debe realziar bien el trabajo que no ha hecho antes, midiendo bien el riesgo de las hipotecas, pero sin un falso exceso de celo propociado porque ahora pueden hacer negocio sólo con comprar deuda o dinero en el BCE a tipos e intereses que generan más beneficio que el negocio hipotecario. 

 

Dentro de este panorama, reconocer que en el último año es en el que más se ha acelerado la reducción de ese stock inmobiliario, pasando desde el estancamiento de reducción del mismo en 2010 hasta el 12,6% reducido en el año pasado.

Editorial: Jesús J. Mohedano. Mohedano Estudio Arquitectura SLP

 

 

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