Casa de paja que se anticipa a 2020

La Directiva Europea 2010/31, relativa a la eficiencia energética de edificios, establece que a partir del 31 de diciembre de 2020 todos los inmuebles de nueva construcción de titularidad privada deben tener un consumo de energía casi nulo. Una exigencia normativa que, aunque está lejos de cumplirse, ya se está adoptando en España a través de uno de los estándares de certificación energética más exigentes del mercado, el modelo Passivhaus.

Un ejemplo de ello lo encontramos en la Larixhaus, la primera casa pasiva prefabricada de madera y paja en la Península Ibérica. El diseño de esta vivienda distribuida en dos plantas y ubicada en la localidad de Collsuspina, a 70 kilómetros de Barcelona, se basa en un concepto muy sencillo: mejorar su 'piel' para minimizar las fugas de energía y maximizar el confort.

"Esto se consigue a través del aprovechamiento de la paja y sus buenas propiedades térmicas: 40 centímetros de aislamiento de este material y la eliminación de los puentes térmicos aseguran que en el invierno el calor se queda en el interior y en verano sale al exterior", comenta Oliver Style, director de diseño de Progetic, empresa encargada de realizar el cálculo Passivhaus para esta casa de 133 metros cuadrados construidos.

"El cliente nos planteó una casa que gastara lo mínimo en calefacción, con el máximo confort, la utilización de materiales renovables, con baja huella ecológica y con un presupuesto y fechas de entrega cerradas", explica el constructor de la Larixhaus, Albert Fargas, de Farhaus. Y nadie mejor que él, su propietario, para exponer los beneficios de habitar una vivienda de estas características. Fargas reside desde hace dos años en la primera casa pasiva con el certificadoPassivhaus de Cataluña.

Cierto es que el estándar Passivhaus no precisa el uso de materiales naturales y renovables: simplemente exige el cumplimiento de una serie de requisitos que impactan sobre el confort térmico y eficiencia energética. Sin embargo, la Larixhaus da un paso más allá al estar construida casi en su totalidad con materiales naturales como lamadera, la paja y el corcho. "Se distingue de muchas construcciones de paja por su sistema prefabricado en seco, que permite una alta calidad de ejecución, un tiempo de montaje muy corto y una mínima generación de residuos in situ", concreta Style.

Debido a su diseño bioclimático, esta vivienda cuenta además con un sistema de ventilación mecánica con recuperación de calor. Esto es, usa el aire viciado que sale de la vivienda para precalentar el aire frío que entra. Una pequeña estufa de biomasa para calefacción y una bomba de caloraerotérmica completan los sistemas de energías renovables utilizados, consiguiendo un ahorro energético estimado de un 80 % en comparación con una vivienda convencional que cumple con los requisitos del Código Técnico de la Edificación (CTE) vigente.

"No obstante", puntualiza Style, "en un futuro, cuando la normativa energética actual sea reemplazada con un sistema que favorezca el uso de las energías renovables en lugar de responder a los intereses de las grandes empresas eléctricas, se podrá instalar un generador fotovoltaico para compensar casi toda la demanda de energía que tiene la casa".

Y aunque adaptar la estructura de madera a la medida de balas de paja "no ha resultado fácil", precisa Fargas, el tiempo de construcción (que comprende el proyecto de arquitectura, prefabricación, montaje de la estructura y de la envolvente, y acabados exteriores e interiores) ha sido de tan sólo siete meses.


Habitada desde hace mes y medio, la Larixhaus, cuyo coste ha sido de 1.200 euros/metro cuadrado, avanza hacia la consecución de los edificios de consumo de energía casi nulo.

Fuente: ElMundo

http://www.elmundo.es/economia/2014/01/28/52e7997722601dea0e8b456d.html
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