El aire de las casas contiene más contaminantes que el que respiramos en las calles

Productos de limpieza o de aseo, conservantes alimentarios, pinturas o materiales sintéticos son algunos los productos que pueden desprender sustancias químicas y que, según muestra un estudio de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, en sus siglas en inglés), pueden hacer que el aire que se respira en una casa contenga hasta 10 veces más sustancias contaminantes que el de la calle.

Para informar a la población de todos estos elementos invisibles que tanto perjudican y ofrecer alternativas, la Fundación Vivo Sano ha presentado el libro 'Hogar sin tóxicos', de Carlos de Prada, para quien "no somos muchas veces conscientes de la complejidad de la química que puede haber en un hogar y que puede pasar a nuestros cuerpos por diferentes vías".

Según explica a Europa Press, el objetivo es "reducir la carga tóxica del hogar", por ello apuesta por el "termino medio", es decir hay que conocer cómo afectan las sustancias que llegan a la respiración pero "sin caer en la hipocondría". Lamentablemente, advierte, "la mayoría usa la técnica del avestruz", es decir que "muchos prefieren no saberlo y no hacer nada".

"Es mejor saberlo y, con la cabeza fría, actuar conociendo que hay una serie de opciones que se pueden hacer para reducir la presencia de contaminantes en el hogar", añade, al tiempo que explica que existen muchas alternativas "muy simples" a la hora de recurrir la exposición diaria a productos químicos.

En el mismo sentido, el director de la Fundación Vivo Sano, Alfredo Suárez, apela a la propia responsabilidad para tomar conciencia de esta realidad aunque "esta situación pueda abrumarnos y nos parezca imposible de abordar".

"No hay que caer en la falsa creencia de que lo que está en el mercado sólo por el hecho de ser legal, es seguro, puesto que la mayoría de las veces las sustancias químicas se han medido en solitario (no en combinación con otras) y evaluando solo su peligrosidad en adultos", explica.

Qué hacer y cómo afecta

Los hogares tienen varios focos de toxicidad por la presencia de materiales y productos sintéticos, que desprenden tóxicos químicos. Estos productos suelen ser aquellos que confieren al producto la propiedad conservación, olor, moldeabilidad, textura, mayor resistencia al fuego, propiedades antimanchas o hidrófugas, etc, estas sustancias suelen ser ftalatos, bisfenol A, retardantes de llama, compuestos perfluorados, etc.

Por ejemplo, no se repara en que el PVC puede desprender ftalatos que son nocivos para la reproducción (que a veces integran un 30 por ciento de su peso) o que una madera conglomerada puede hacerlo con formaldehido, un gas que puede ser irritante e incluso favorecer el cáncer; estudios recientes muestran una gran carga de tóxicos en el polvo doméstico; existen residuos de pesticidas que pueden encontrarse en la alimentación, etc.

De hecho, explica de Prada, "todas las sustancias tóxicas que hay en la casa van al polvo doméstico que a través de la respiración entra en el cuerpo, y se ha visto que los que se detecta en la casa luego se detecta también en el organismo", y, de nuevo, "cuando respiramos y llega a nuestro interior, sufre otra serie de transformaciones y puede convertirse en otra sustancia diferente".

Muchas veces las alternativas no contaminantes son más baratas que las contaminantes

Sencillas medidas en casa pueden reducir considerablemente la cantidad de productos dañinos con los que estamos a diario en contacto, además "muchas veces son alternativas que no son más caras que las convencionales, incluso con algunas ahorras".

Así, apuesta lo primero por reducir el número de productos de limpieza y recordar que "la casa no es un quirófano", por tanto no es necesario usar estos productos todos los días; no usar ambientadores sintéticos; reducir el uso de productos de limpieza en spray y apostar por los ecológicos; ventilar a diario el hogar; no abusar del PVC en las casas; o utilizar pinturas ecológicas y optar por muebles de materiales naturales.

"Hay que apelar al uso de la facultad racional", teniendo en cuenta que una sobreexposición a determinados productos de una manera reiterada puede tener efectos negativos sobre la salud, sobre todo en la de niños y embarazadas. Así, este experto destaca el asma, las alergias, un aumento en el riesgo de determinados tipo de cáncer, así como problemas reproductivos, sobre todo afectando a la calidad del semen.

Fuente: elmundo

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/10/14/suvivienda/1381767517.html

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