Otros arquitectos: jardines verticales y arquitectura comestible

Patricia Fernández Häring (Madrid, 1968) es arquitecto por la ETSAM pero, desde hace un tiempo, se dedica a investigar, confeccionar e instalar jardines verticales y a realizar, por encargo, arquitecturas comestibles. Habla de ampliar miras, de desprejuiciarse y de explorar todas las posibilidades que ofrece la sólida formación de arquitecto.

 

¿Por qué estudió arquitectura? De pequeña siempre decía “de mayor quiero ser bruja” No tengo muy claro si lo que quería era hacer magia o ver el futuro a través de una bola de cristal.

Con la arquitectura creo que encontré el medio de poder ver y pensar en el futuro. Diseñar, proyectar, imaginarme como podrían ser vividos los edificios y espacios que saliesen de mi cabeza, de mi imaginación.

¿Qué esperaba de los estudios? Poder formarme en muchos campos, tanto de la arquitectura, como del paisajismo,  diseño, historia, sociología. Poder crear, poder soñar, poder transmitir sensaciones.

¿Qué ha sido lo más sobresaliente de su formación; lo que más le ha servido? La formación del arquitecto español es muy completa y plural. Tenemos muchas salidas y lo más importante, es que los estudios nos hacen ver la vida y lo que nos rodea de manera diferente. La vida a través de los ojos de un arquitecto se ve diferente, se siente diferente.

¿Cuándo y por qué optó por una dedicación profesional atípica? Hace un año, tras muchos de trabajo desenfrenado en el mundo de la arquitectura al uso, me tocó, por suerte o por desgracia, aunque pienso que por suerte, reinventarme o morir. La opción de la reinvención me atrajo más y me puse a buscar y pensar otras vías de acción, vinculadas o no con la arquitectura.

Compaginándolo con los proyectos de arquitectura, he optado por realizar “arquitectura comestible” junto con Ali&Cia y por emprender un negocio, Vertiarte, de jardines verticales modulares y sistemas de cubiertas ajardinadas.

En agosto de 2012, me topé con el equipo de Ali&Cia, que hacen “arte comestible” desde hace más de 25 años, y empecé a colaborar con ellas. Las cofundadoras son Alicia Ríos, viuda del arquitecto Francisco García de Paredes, con el que comenzó estas andanzas y Bárbara Ortiz. El equipo de Ali&Cia, como bien dice Alicia, somos todos y cada uno de los participantes de cada una de las acciones, tanto los que las organizamos, como los que nos las encargan, los que colaboran o los que las devoran. Podríamos decir que Ali&Cia somos millones de personas (en Melbourne, Londres, Segovia, Madrid, Gran Canaria, México o cualquiera de los lugares donde hemos trabajado).

Lo que más me atrajo fueron las “Urbanofagias”, que vienen a ser arquitecturas comestibles de ciudades, edificios, ….. Pensé que podía compaginar arquitectura y gastronomía.

Edificio Higueras- y Mir¢-san bernardo

Aprocor para comerselo

Otra de mis dedicaciones, que toca tangencialmente la arquitectura, son los jardines verticales y las cubiertas modulares y ajardinadas que por un lado son biodepuradores del ambiente de las ciudades y por otro lado embellecen. Junto con Oscar Domínguez (botánico) y David Sierra (agrícola), he emprendido este nuevo negocio. Tenemos un taller-exposición en Miraflores de la Sierra, donde investigamos.

Fard°n vertical mudular

Modulos jardin vertical

¿Cómo valora económica, personal e incluso socialmente esa decisión? Ahora veo la arquitectura en clave de comida y la comida en clave de arquitectura. Miro los edificios pensando “¿a qué me sabe este edificio, a qué me huele, con qué lo haría en una urbanofagia?... Lo mismo me pasa con los alimentos, siempre pienso, “¿qué material de construcción podría llegar a ser?”

Personal y socialmente, creo que es una de mis mejores decisiones de la vida. Consigo divertirme haciendo una “arquitectura diferente”.

Económicamente los ingresos no son comparables, pero en estos momentos de mi vida, eso no es prioritario.

¿Tienen los arquitectos miedo a romper la endogamia y el círculo social e intelectual en el que viven? Creo que sí. Es como si hubiera arquitectos de primera y de segunda. Si no haces grandes edificios y grandes obras es como si no fueras arquitecto de verdad.

¿Qué le hizo ver que había otras posibilidades? Reinterpretar  nuestra formación, que nos permite abarcar muchos aspectos diferentes de la vida y la manera de ver la arquitectura. No solo existe la arquitectura del ladrillo. La capacidad de trabajo y colaboración, la capacidad de ver lo global y poder llegar a lo particular, la capacidad de organización, la capacidad de ver la realidad desde muchos puntos de vista.

¿Tiene modelos?Había visto algunos ejemplos de Eat Art, arte con comida, pero en ningún caso que luego se comiera y menos que se pudiese trasladar tan directamente a la arquitectura. De la jardinería vertical, si teníamos modelos, pero nuestro punto de partida era diferente. Hemos hecho mucha investigación para llegar al “módulo perfecto” de jardín vertical biodepurador.

¿Qué puede hacer la arquitectura por la sociedad más allá de los planos? Puede conseguir la participación ciudadana para hacer ciudades más vivibles, espacios más agradables. Hemos hecho una ciudad impermeable, con  cientos de miles de metros cuadrados pavimentados, sin dejar lugar a los jardines.

¿Qué consejos daría a un joven estudiante de arquitectura?Que vivan la arquitectura con los 5 sentidos.

Que aporten e investiguen nuevas vías para la arquitectura y la manera de transmitirla a los ciudadanos.

Que trabajen y colaboren con equipos multidisciplinares, ya desde los primeros años de estudio. Que vayan sumando experiencias.

Fuente: el País

http://blogs.elpais.com/del-tirador-a-la-ciudad/2013/09/otros-arquitectos-jardines-verticales-y-arquitectura-comestible.html

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