La extraña inmobiliaria española que resiste a la crisis

Fundada en 1998 por ingleses y australianos y ahora gestionada por socios españoles, la compañía Chelverton acaba de inagururar su proyecto estrella: un mega parque comercial de 25.000 metros cuadrados de tiendas en Madrid.

"No somos una compañía inmobiliaria y por eso seguimos vivos". Así presenta José Gimeno, abogado urbanista de formación y consejero delegado de Chelverton, su empresa.

Fundada por dos grupos inmobiliarios, inglés y australiano (de ahí viene su nombre anglosajón), en 1999, esta compañía está especializada en la gestión de parques comerciales (también conocidos como medianas)donde, en vez de integrarse las tiendas en un único edificio, se reparten por varios inmuebles en un mismo complejo. "Hemos pasado de que el resto de empresas inmobiliarias nos miraran raro por ocuparnos de grandes proyectos comerciales, a que nos alaben y se acerquen para trabajar con nosotros", señala el consejero de Chelverton.

Hace apenas unos días, abrieron su último proyecto: Camino Real, donde Chelverton ha invertido 35 millones de euros. "Cuando las cosas comenzaron a ponerse mal, nosotros decidimos continuar, porque en la época del boom todo vale, pero la crisis favorece a los que tenemos producto prime", asegura Gimeno.

El parque comercial se sitúa en San Fernando de Henares, a unos 15 kilómetros de la capital. El proyecto se ha inaugurado hace apenas unos días, aunque Chelverton lleva más de ocho años ideando dicho desarrollo. "Analizamos la zona este de Madrid, y vimos que había poca oferta comercial", explica Gimeno. "Llevamos más de diez años trabajando en la zona, hablando con las administraciones públicas y operadores, comprando suelo", añade.

El parque comercial ha abierto sus puertas con casi toda su superficie comercial, unos 25.000 metros cuadrados, contratados. Entre sus inquilinos figuran firmas como Decahtlon, Mercadona, Worten y McDonald's. "El mix comercial tiene que ser lo más variado posible para que el cliente también sea lo más variado posible", aseguan los promotores del proyecto que cuenta con un área de influencia de un millón y medio de clientes potenciales.

Durante estos ocho años, los promotores de Camino Real han tenido que lidiar con diversos problemas, entre ellos, la decisión de uno de sus principales inquilinos, la firma de muebles Ikea, de no ubicarse finalmente en el complejo.

"Es una operación de muchos años, donde había una pieza importante que era Ikea, pero hay otras. Afortunadamente, el parque tiene una estructura que admite muchos cambios y cuando llegue el momento decidiremos si hacer el centro comercial planteado u otro", asegura el ejecutivo. En la actualidad, la disputa continúa en los juzgados.

 

Fuente: Expansion

http://www.expansion.com/2013/03/25/empresas/inmobiliario/1364228226.html

 

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