16 años hacinado

El 'hogar' de Dominique, en París. | Elmundo.es

 

La palabra hacinamiento adquiere un nuevo significado a partir de la historia de Dominique. Este hombre de 50 años ha vivido los últimos 16 en un minúsculo zulo de menos de dos metros cuadrados por el que pagaba 330 euros al mes.

Su casera se enfrenta a una pena de cárcel

Aunque el parque inmobiliario de París nunca se ha caracterizado por su generosidad espacial, el caso de este inquilino convierte los prietos pisos de estudiantes y las diminutas buhardillas de la capital en auténticos palacios. "Vivir en un estudio, ¡eso sería un paraíso!", ha confesado Dominique al diario galo Le Parisien.

Este francés con escasos ingresos vivía en este local ilegal que le había cedido la propietaria en 1995. En el reducido hogar había apenas un grifo, un colchón y una placa para cocinar. Para colmo, la buhardilla estaba en pendiente, así que Dominique sólo podía permanecer de pie en 20 centímetros de los 1,56 que mide el piso.

Por su hogar empezó pagando 250 euros (1.650 francos) hasta llegar a los 330 actuales. Aunque a juzgar por las declaraciones que ha hecho a los medios franceses, no padecía demasiado las estrecheces, pues trababa de pasar el menor tiempo posible en casa: «Yo llego y me acuesto», ha señalado a la radio RTL.

'Uno no vive, sobrevive'

"Vivir en un estudio, ¡eso sería un paraíso!"

La prefectura de París ha clausurado la pseudo-vivienda. «Son 211 euros por cada metro cuadrado habitable, es un escándalo», denuncia Samuel Mouchard, miembro de la fundación Abbé Pierre, la que se encarga de buscar alojamiento digno a los millones de franceses que viven en la calle o en condiciones indignas, como Dominique.

"Uno no vive, sobrevive. Acabas por decirte que es o eso o la calle. Así que vivir ahí me parecía la mejor opción", ha dicho el resignado inquilino.

"La gente que alquila este tipo de espacios no tiene alternativa, cada año tratamos medio centenar de casos de personas que viven en casas de menos de nueve metros cuadrados, el límite legal", explica Mouchard, que relata el caso de otra pareja que malvivía con su hijo en un zulo de siete metros.

París nunca se ha caracterizado por su generosidad espacial

Muchos propietarios se aprovechan de la escasez de suelo y la desesperación de los que se ven en la calle para alquilar locales o trasteros que violan el límite legal a precio de estudio o apartamento. Según el concejal de vivienda de París, Jean-Yves Mano, los servicios de locales hacen controles regulares para evitar casos como el de Dominique, que "es escandaloso pero también muy raro".

Ahora su casera se enfrenta a una pena de cárcel, además de una multa, por haber explotado su metro y medio de propiedad. Además, deberá realojar a Dominique, esta vez en un espacio mucho más hogareño que el que hasta ahora le había cedido.

 

Fuente: Elmundo

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/18/suvivienda/1358525217.html

 

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