Profesionales y universidades defienden una edificación sostenible basada en la rentabilidad

El Colegio Oficial de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de Edificación de Madrid celebró recientemente una mesa redonda entre expertos de construcción de los ámbitos empresarial, universitario y profesional, para analizar la implantación de la sostenibilidad en la edificación. El debate contó con autoridades eneficiencia energética de compañías como Repsol, Gas Natural, Green Building Council, Ursa, Fundación la Casa que Ahorra, y diferentes universidades como la UEM, la Universidad de Nebrija y la Universidad de Alcalá.

 

Durante el acto, organizado como cierre de las acciones del Año de la Bioconstrucción celebradas por el Colegio, los expertos valoraron la situación actual de la sostenibilidad en edificación, y destacaron la incertidumbre del sector por el retraso en el cumplimiento de los objetivos europeos deeficiencia energética

Una incertidumbre que “nos acaba pasando factura”, señalóJavier Méndez, director del Gabinete Técnico delColegio de Aparejadores de Madrid. “A nivel técnico está calando el mensaje, pero las Directivas europeas no se están cumpliendo quizás con la debida celeridad, la última no ha sido apoyada por nuestros representantes, y se puede caer en el desánimo. A ver si cunde el ejemplo con la Administración en la propuesta de la nueva Directiva demejorar un 3% de los edificios públicos anualmente con muy altos niveles de eficiencia”, subrayó.

No obstante, la industria reconoce que al margen de la Administración Pública, es necesario evolucionar hacia una sostenibilidad basada en la eficiencia y en el retorno de la inversión. “Insistimos en mirar a la Administración Pública, en lugar de mirar al usuario”, anunció Pedro García, vicepresidente de IFMA España. En este sentido, García recalcó que la estrategia sostenible “debe plantearse con retorno de la inversión, o estaremos introduciéndola con calzador”. 

El presidente del Spain Green Bulding Council, Aurelio Ramírez, propuso un modelo de sostenibilidad que pasa por “probar medidas de eficiencia, tomarlas como modelo e implementar las que ofrecen retorno al menos al cabo de tres años”. Por su parte, Eduardo Roig, profesor de la Escuela Antonio de Nebrija, sugirió la introducción de más sistemas pasivos, como captadores solares. “La normativa no permite introducirlos en la arquitectura, lo que genera carencias bioclimáticas”, aseguró. 

El papel del Gobierno en la concienciación ciudadana
Marta Húmera, Responsable de Proyectos de la Fundación Casa Que Ahorra, explicó que existe un problema de concienciación ciudadana. “La gente asume la certificación energética más como un papel burocrático que como una herramienta. Si no lo transmitimos correctamente, se interpretará como una traba”. En este sentido, Húmera reclamó más acciones gubernamentales: “Es necesario ir de la mano de un organismo público que marque una hoja de ruta”.

Por su parte, Isabel Rodríguez, de Gas Natural, matizó que la Administración Pública debe dotar al sector de un marco legislativo “responsable”. “Por ejemplo, hasta que no se ha legislado, no nos hemos puesto el cinturón de seguridad. En este tema, o se legisla, o es muy difícil concienciar”, sentenció. 

Sobre este asunto, Ignacio Leiva, gerente de Soporte Técnico Comercial de Repsol GLP España, retomó la idea de que la rentabilidad debe ser el gran argumento para concienciar e impulsar el modelo sostenible. “En todo lo que se legisle debe incluirse un componente de viabilidad económica. La cogeneración es una gran herramienta para la edificación sostenible”, subrayó.

Integrar la sostenibilidad desde las universidades
En mitad del debate sobre concienciación ciudadana, Francisco Domouso, del Área de Edificación de la UEM, apuntó que “quizás haya una barrera de ahorro que no pueda sobrepasarse”, ya que “si no se gana dinero con la operación, no se puede movilizar a nadie”, recalcó. Para ello, Domouso hizo hincapié en la necesidad de que las universidades fomenten el debate sobre hasta qué punto conviene rehabilitar, y destacó que “necesitamos técnicos líderes en sentido global”.

Para Carmen Viñas, de la Universidad Politécnica de Madrid, existe una “falta de base”. “Los alumnos necesitan más contenidos básicos en torno a la sostenibilidad”, y según Viñas, los estudiantes de grado son además, “muy difíciles de motivar” en torno a este asunto.

La carencia de formación en sostenibilidad y la falta de profesionales con conocimientos transversales fue una sensación compartida por los representantes del ámbito universitario. “Resulta sorprendente que utilicemos el apellido construcción sostenible como algo excepcional. Nunca hemos hablado de construcción razonable”, anunció Antonio Baño, subdirector de Arquitectura de la Universidad de Alcalá.

Reforzando esta idea, Silvia Herranz, miembro del Departamento Técnico de Ursa, hizo hincapié en la necesidad de un “modelo intrínseco”, en el que la formación básica integre la sostenibilidad de forma transversal. “Esto es así en Europa, pero no en España, donde hay muchas trabas, principalmente económicas”, anunció Herranz. 

Falta de inversión
El problema de la falta de recursos económicos fue abordado por Joaquín Gutiérrez, responsable de exportaciones de Presto, que reconoció cómo la falta de recursos en el mercado ha frenado las iniciativas en construcción. Además, Gutiérrez hizo énfasis en que “los agentes del sector necesitan saber claramente cómo alcanzar los objetivos normativos, y el ciudadano necesita saber el mensaje y que pueda entenderlo”. 

Este condicionante económico también se abordó por parte de José Tejada, director general deAstrom Technical Advisors: “El dinero mueve al mercado y para buscar rentabilidad es también necesaria una inversión. Incluso la concienciación tiene su coste”, hizo saber.

 

Fuente: Construarea

 

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