Tecnología LED y OLED: gran potencial de ahorro de energía.

Estamos viviendo una época en la que uno de los temas más comentados y que más nos preocupa es el consumo moderado de energía y la protección del medio ambiente. La población mundial aumenta a una velocidad imparable, se ha incrementado la esperanza de vida y cada vez se consume más energía (mayor número de bienes de consumo: disponemos de más vehículos, productos eléctricos y electrónicos, etc).
Nuestro nivel de vida ha mejorado gracias a los avances tecnológicos, pero debemos procurar minimizar el consumo de energía mediante la utilización de los productos más eficientes y ecológicos de una manera coherente y racional. 

Los responsables de los ayuntamientos de las ciudades están tratando de reducir el consumo de energía y hacerlas más sostenibles. El alumbrado público tiene cierta ventaja respecto a otros campos, pues se puede mejorar de una forma más sencilla y se obtienen resultados inmediatamente. 

Existe un gran interés en el uso de la tecnología LED para conseguir una iluminación eficiente. Ha experimentado un gran avance desde que se inventaran los primeros LEDs de luz blanca a principios de los años 90 (partiendo de un LED de color azul se produce la conversión a luz blanca mediante la aplicación de fósforos) y todavía puede mejorar. 


Ventajas de los LEDs 
Los LEDs presentan grandes ventajas para ser aplicados en la iluminación: 
Gran eficacia luminosa de la fuente de luz (lm/W) que sigue aumentando debido a los continuos avances que se logran en las diferentes tecnologías de fabricación del LED. 

Son especialmente eficaces en colores, pues ya emiten luz en el color deseado sin necesidad de añadir filtros. 
Grandes posibilidades de crear efectos espectaculares mediante LEDs RGB (LEDs con tres chips de los colores primarios: rojo, verde y azul). Se puede regular el flujo luminoso de cada color y así conseguir millones de colores. 

Permite conseguir sistemas con un rendimiento muy eficiente, gracias al gran control de la radiación luminosa generada y la posibilidad de obtener las curvas fotométricas deseadas en la zona a iluminar. 
Es posible conseguir una vida útil superior a las 50.000 horas, lo que minimiza el presupuesto para la reposición y los problemas que conlleva. 
Tamaño reducido: se pueden realizar nuevos diseños de luminarias muy diferentes a las tradicionales (formas innovadoras y uso de luz blanca combinada con algún color para dar un toque decorativo o de señalización). 
Posibilidad de regulación del flujo luminoso sin limitaciones con respuesta inmediata a la hora de su conexión (se consigue el 100% de flujo luminoso al instante). Hoy en día hay instalaciones de alumbrado público gobernadas por sistemas de telegestión y parece que la iluminación del futuro de las ciudades pasa por tener un control exhaustivo de los puntos de luz (consumo, estado, etc.). Se está trabajando con sistemas de detección de presencia de personas o vehículos, de manera que la iluminación funcione según lo programado. No hay mayor ahorro de energía que apagar las fuentes de luz (o regular al mínimo exigido) cuando no hay nadie presente. 
Se pueden integrar fácilmente en sistemas alimentados mediante paneles fotovoltaicos y baterías (energías renovables). Esto cobra especia interés en zonas de difícil acceso donde no existe una red eléctrica instalada. 
Podemos iluminar con luz blanca de diferentes tonalidades.

La luz blanca nos da una sensación de mayor seguridad al poder distinguir mejor los objetos o personas (reconocimiento facial) y es más valorada en zonas comerciales o de gran tránsito. 
No emiten radiación IR ni UV: muy útil en aplicaciones donde se debe evitar la decoloración o calentamiento de los objetos iluminados (museos, galerías de arte, joyerías, etc.). 
Permiten gran número de encendidos (depende de la electrónica usada) lo que los convierte en la elección adecuada para utilizar junto a detectores de presencia. 
Encendido instantáneo (más rápido que en lámparas incandescentes): puede ser interesante en aplicaciones como las luces de freno de los coches. 
Pueden trabajar a baja tensión, lo que ofrece mayor seguridad. 
No contienen mercurio. 

Revolución en el sector 
Esta tecnología está revolucionando el sector de la iluminación, existen grandes expectativas y en pocos años se va a usar más que las fuentes de luz tradicionales en nuevas instalaciones. Ello conlleva la aparición de cierto intrusismo en el mercado que intenta obtener un beneficio económico sin tener en cuenta muchos aspectos imprescindibles para una correcta iluminación. En el mercado se puede encontrar todo tipo de productos LED para múltiples aplicaciones, pero solo se conseguirá un buen resultado lumínico si los productos utilizados cumplen con las normativas y requerimientos técnicos necesarios. 
Para obtener una buena solución lumínica, se ha de tener en cuenta todo el sistema. Resulta fundamental la realización de un estudio exhaustivo de todo.

 

La tecnología LED está tomando protagonismo en el alumbrado público, especialmente en países donde el coste del kWh es muy elevado o tienen interés en promover soluciones eficientes por motivos éticos y ecológicos. 
Los fabricantes de luminarias para alumbrado público pueden optar por usar los LEDs según diferentes configuraciones: 
Hay desarrollos tridimensionales muy sofisticados donde se estudia la distribución fotométrica de cada LED en combinación con las ópticas más adecuadas o sistemas de reflexión complejos. Los diseños pueden ser espectaculares y muy novedosos. 
También se pueden encontrar matrices de LEDs planas, mucho más fáciles de integrar y modificar para las diferentes aplicaciones. Los LEDs pueden incorporar lentes primarias o secundarias (suelen ser asimétricas). 
Otra opción consiste en utilizar módulos LED, que incorporan sistemas ópticos y en ocasiones disipadores térmicos, pensados para facilitar su instalación y posible reposición en un futuro. Es una buena alternativa para fabricantes de luminarias que no disponen de personal cualificado para la fabricación de productos LED a medida y para los responsables del mantenimiento. 

Existen luminarias que tienen en cuenta el poder ofrecer una solución en caso de fallo o necesidad de reposición al cabo de un tiempo. Se pueden usar sistemas de placas de fácil sustitución. 
El rendimiento de los LEDs está mejorando y una vez instalados sufre modificaciones (por cambios de temperatura, depreciación de flujo luminoso, aumento de potencia, etc.). En una instalación es posible fijar un nivel lumínico con una potencia inicial inferior, con el fin de ir aumentando para compensar la depreciación que se produce. Tiene la ventaja de que las nuevas generaciones de LEDs se pueden adaptar a ese nivel inicial, con menor consumo. 

Otro aspecto importante es la tonalidad. Se ha mejorado considerablemente la homogeneidad de los LEDs y gracias a la electrónica se consiguen soluciones que garantizan mínimas variaciones en la temperatura de color, aunque en la mayoría de aplicaciones de alumbrado público no es un factor tan crítico. 

Pero en un proyecto de iluminación no basta con instalar productos fiables para obtener un determinado rendimiento lumínico, pues también es necesario un gran conocimiento luminotécnico para alcanzar el objetivo deseado. Es básico que el proyectista conozca qué se desea conseguir y cuáles son los factores más decisivos para poder ofrecer la mejor solución en cada caso. 

La tecnología LED puede ser muy interesante en muchas aplicaciones, pero debemos usarla con sentido común y siendo conscientes de todas las consideraciones que implica para evitar problemas por un uso inadecuado o una mala instalación. 

Tecnología OLED 
También hay que estar atentos a la tecnología OLED. Importantes empresas ya están haciendo grandes inversiones para el desarrollo de nuevos productos OLED. Un OLED se

compone de capas de materiales orgánicos entre un cátodo y un ánodo. 

Mientras que un LED es una fuente de luz puntual, con OLED conseguimos una superficie extremadamente fina iluminada. 

Principales características de los OLED: 
Área luminosa difusa muy fina, sin deslumbramiento. 
Permite diseños de extremada delgadez. Nuevas oportunidades para diseños innovadores. 
Luz blanca de alta calidad: actualmente se trabaja con un Ra superior a 80 y en el futuro se podrán conseguir valores superiores a 90. 
Vida de unas 5.000 h (va a aumentar en el futuro). 
Baja tensión. 
Encendido instantáneo. 
No contienen mercurio. 
No es necesaria una gestión térmica. 
Alta eficacia luminosa: 
30-45 lm/W actualmente 
>80 lm/W en laboratorio 
>100 lm/W en el futuro 
Se pueden conseguir diferentes tonalidades. 
Existen versiones que permiten obtener luz al estar conectadas y aspecto de espejo o transparente cuando se desconectan. 
Se está comenzando a investigar en versiones flexibles. 

Se presenta un futuro apasionante en el sector de la iluminación gracias a los continuos avances en las tecnologías LED y OLED. Conviene actualizarse y estar preparados para poder sacar el máximo partido a todas las ventajas que nos ofrecen.

 

Fuente: http://www.icandela.com/es/notices/2012/12/tecnologia_led_y_oled_gran_potencial_de_ahorro_de_energia_922.php#topBody

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