¡FELICIDADES, CÓRDOBA!

Euforia en una ciudad "más famosa que Madrid"

 

"Ahora Córdoba va a ser más famosa que Barcelona o Madrid", dijo en París el presidente del comité de la Unesco como un guiño a la delegación española cuando terminaron los 6 minutos y 53 segundos del debate de la candidatura de la Fiesta de los Patios. Poco después, en Córdoba, con el mismo humor pero echando el balón al suelo , el alcalde de Córdoba, José Antonio Nieto, bromeaba sobre la exageración, aunque "vamos por buen camino", dijo. La anécdota refleja la alegría con la que la ciudad recibió ayer el nombramiento de la Fiesta de los Patios como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco, un acuerdo que, tras otra larga "noche sin dormir" para algunos, fue seguido en directo por muchos cuidadores de patios a través del sonido de la web de la Unesco.

 

La campana de Pastora, 2

 

Así, a las 10.17 horas, un aplauso cerraba el debate y, en Córdoba, los cuidadores de patios comenzaron a festejarlo. "Yo no me quería ni levantar hasta saber que habíamos ganado", decía la empresaria María Fernández (Don Rodrigo, 7) que cuando pisó por primera vez su patio en la jornada festiva de ayer ya era parte del Patrimonio de la Humanidad. Otro caso: en Pastora, 2, el secretario de la asociación de cuidadores Claveles y Gitanillas, Rafael Barón, estrenó una campana que recientemente había incorporado a la decoración del patio. "Que se enteren los vecinos", decía poco después riendo.

 

Pequeña gran fiesta

 

Apenas transcurrido un cuarto de hora de tomarse la decisión en París, el espacio cultural de Rey Heredia, 22 comenzaba a recibir a los primeros cuidadores de patios, invitados por el Ayuntamiento para una pequeña fiesta que la noche anterior tuvo que ser aplazada al suspenderse la sesión del comité de la Unesco. El caso es que entre los más madrugadores en celebrarlo estaban cuidadores de patios como Barrionuevo, 22 y Tinte, 9. Después llegarían los compañeros de medios de comunicación, las autoridades, más cuidadores de patios... y amigos de toda la vida. En este último capítulo estaba Encarnación Chaparro, viuda del que fuera durante tantos años presidente de la Asociación de Amigos de los Patios: Manuel Garrido. Encarna estaba emocionada. No era para menos: el reconocimiento de la Unesco implícitamente era también un homenaje a Manolo. Había tanto que decir (y para la prensa tanto que preguntar) que quizás pasó un poco inadvertida la magnífica actuación de Lya, con la que se cerró el acto.

A esa hora, comenzaban a llover comunicados de entidades sociales e instituciones cordobesas y del resto de Andalucía, como Cajasur, que felicitó a todos los cordobeses y consideró que el reconocimiento "debe servir de estímulo para todos" y ser "una oportunidad de futuro", o la ONCE en Andalucía, que dio la enhorabuena pública a los cordobeses "por engrandecer el patrimonio cultural andaluz". En términos semejantes se expresó la federación provincial Comercio Córdoba, que abogó por "aprovechar la declaración" y que no se quede en un mero título "que luego no tiene plasmación real alguna".

 

La noticia corre

 

El caso es que una vez terminada la pequeña fiesta oficial en Rey Heredia (no se descarta un acto de mayor magnitud en breve) las celebraciones pasaron a un ámbito privado, en muchas ocasiones y por parte de las familias de los cuidadores al interior de los propios patios, todo ello mientras Córdoba iba conociendo la noticia y la jornada se convertía en doblemente festiva. "Eso es, eso es, que venga gente... Trabajo para Córdoba", decía Iván, empleado en un hotel de cinco estrellas, mientras veía la noticia del Telediario en un bar de Fátima.

Por la tarde, y para celebrar el acontecimiento, un grupo de propietarios de cinco patios, que desde hace meses ya organizan visitas guiadas todo el año previa cita, abrieron gratuitamente sus puertas a interesados que se personaron a las 17.00 horas en la plaza de San Juan de Letrán. Fue una joven pareja de Manzanares (Ciudad Real) los primeros que cruzaron el umbral de San Juan de Palomares, 11. Sin saberlo, pasaron así a la pequeña historia de la ciudad al convertirse en los primeros visitantes oficiales de los patios cordobeses ya convertidos en Patrimonio de la Humanidad. En ese mismo grupo también había turistas de Bilbao, León, Madrid... y por supuesto cordobeses.

 

Noche de regreso

 

Por otra parte, a primeras horas de la noche, los tres componentes de la delegación de la ciudad ante la 7 Convención de la Unesco, el teniente de alcalde Rafael Navas y los presidentes de las asociaciones de Amigos de los Patios y Claveles y Gitanillas, Miguel Angel Roldán y Leonor Camorra, esperaban en el aeropuerto de Orly el vuelo con destino a Sevilla, desde donde llegarían en coche a Córdoba sobre las 1.15 de la madrugada, según preveían. "Estamos en estos bancos tan cansados que ni podemos hablar entre nosotros", decía Leonor Camorra, que, agotamiento aparte, se reconocía feliz por regresar a la ciudad y a su casa, a la que por cierto se accede cruzando su patio. Un recinto más universal que nunca desde ayer

 

La esencia de Córdoba abierta al mundo

 

No hay nada en el mundo igual que los patios". Así de categórica se expresa la presidenta de la Asociación Claveles y Gitanillas, Leonor Camorra, una afirmación de la calle que le da sentido a las consideraciones del comité de expertos que ha examinado las propuestas candidatas a la catalogación de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, unas valoraciones que apuntan a lo genuino de esta fiesta como cultura viva, como forma de expresión pegada al territorio y como elemento de cohesión de un colectivo que es el que la impulsa y mantiene.

Córdoba es su Mezquita Catedral, pero Córdoba es también sus patios, unos pequeños espacios llenos de vida que desde hace años abren sus puertas 15 días en mayo --ahora algunos también en Navidad-- y que se han convertido en parte indisoluble, imprescindible, del aval turístico de la ciudad. Esta tradición es, sobre todo de un tiempo a esta parte, un foco de atracción de visitantes, llamados por el encanto y la magia que tiene recorrer las calles típicas cordobesas y encontrar en cada rincón un pequeño mundo particular, una microsociedad donde las relaciones sociales y la hospitalidad son su seña de identidad.

 

La esencia de Córdoba

 

Leonor Camorra lo tiene claro: "Los patios son la esencia de Córdoba". Su afirmación tiene todo el sentido. La Semana Santa como representación religiosa en la calle tiene múltiples ejemplos, al igual que existen numerosas ferias. Decantarse por una u otra es, en la mayoría de los casos, cuestión de gustos particulares. Sin embargo, "los patios son únicos; no existe nada parecido ni comparable, y eso el de esta tierra lo sabe y lo valora", señala Camorra, quien añade que "los propios cordobeses somos los que mejor vendemos esta fiesta fuera". Y, según los datos, parece que lo consiguen. Un estudio de la firma F&J Martín Abogados con la colaboración de Calma Ingenieros Consultores, que fue presentado el pasado mayo por el delegado municipal de Turismo, Rafael Navas, y la concejala de Tradiciones Populares, Amelia Caracuel, revela que de las 70.317 personas que visitaron los patios hasta esa fecha, 40.784 eran extranjeras y 29.533 españolas. Eso da muestra de la universalidad de la fiesta, de su carácter de celebración abierta al mundo para mostrar las entrañas de la ciudad, lo más íntimo, y qué hay más íntimo que la casa de cada uno. "Los propietarios abren sus puertas sin mirar quién entra mientras ellos siguen en sus quehaceres diarios", comenta Camorra, que es titular del patio de la calle Juan Tocino 3. Ellos, poseedores de ese bien inmaterial que ahora se valora, son los verdaderos protagonistas de esta celebración, ellos junto a los pensamientos, petunias, begonias, pendientes de la reina, rosales, helechos, geranios, pilistras, hiedras, pericones, camelias, buganvillas, ficus, flores del dinero, hortensias, y así una interminable lista de flores y plantas que conforman "un museo al aire libre, un jardín dentro de las viviendas", manifiesta Leonor Camorra.

 

Coincidencia única

 

Hay pocos casos, por no decir ninguno, en que en una misma zona geográfica coinciden un bien declarado Patrimonio de la Humanidad, como lo es el casco histórico de la ciudad, y un bien con la catalogación de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, a la que aspiran los patios de Córdoba, una coincidencia que también hace única esta fiesta.

Es curioso cómo lo que se hace en el ámbito de lo privado, a puerta cerrada, como es el mantenimiento de un patio, se convierte en un sello, en una marca de Córdoba para todo el que la visita. Ahora, si la Unesco concede finalmente esa designación a esta fiesta con tanto arraigo popular y ciudadano se impulsará aún más esa condición de aval turístico sin parangón y se dará buena muestra de cómo una expresión que nace en el espacio más local puede tomar un cariz internacional por el buen hacer de sus impulsores.

En el aire siempre sobrevuela una pregunta: ¿Conseguirá sobrevivir una fiesta que es fiel reflejo de un modo de vida muy concreto, ligado a un espacio como el casco histórico y relacionado con unas costumbres antiguas? Leonor Camorra tiene la respuesta: "Aquí ya no está la abuela vestida de negro y con el moño; esa mujer no se puede subir a una escalera a cuidar de sus plantas y de sus flores. Ha habido un relevo generacional importante y es esa gente la que está decidida a apostar por esta fiesta".

La literatura ha contribuido a que durante años se haya mantenido un estereotipo romántico de los patios cordobeses, una imagen en ocasiones mitificada que se ha erigido como una cultura oficial para singularizar la ciudad. Pío Baroja en La feria de los discretos o Azorín en Horas en Córdoba , hasta más recientemente Antonio Gala, todos han lanzado loas a los patios que han contribuido a la fotografía de postal de estos espacios. De este modo, en ocasiones se olvida que esta forma de vida, en patios de vecinos con espacios de uso compartido, era una respuesta socio--cultural y económica al estancamiento urbanístico que existió en la ciudad hasta mediados del siglo XX. Así, estas casas se convirtieron en un modelo peculiar y muy extendido en el casco histórico, en muchas ocasiones sin las condiciones que hoy en día se consideran básicas, como un cuarto de baño y una cocina conforme a las normas de higiene.

Leonor Camorra hace hincapié en que esa realidad ha cambiado mucho. Afirma que todo el mundo tiene en el pensamiento.

 

Fuente: Diario Córdoba

 

 

 

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