Mejora acústica en un centro escolar mediante techos que absorben el sonido.

En los edificios escolares es importante encontrar el adecuado balance entre inteligibilidad y concentración. Ambas cualidades quedan resueltas en la Escuela Ruy Luis Gomes (Portugal) gracias a los techos acústicos. Reportaje publicado en ARTE Y CEMENTO.

 

 

Confort acústico y visual son principios que condicionan la configuración de un proyecto escolar. De un lado, unentorno acústico confortable aumenta la atención, propiciando una mayor concentración y facilidades para la inteligibilidad. Además, el correcto diseño y reflexión de la luz permite optimizar la iluminación en las aulas y diferentes estancias del edificio, ahorrando en costes energéticos. El techo puede jugar una parte crucial para lograr ese bienestar y así lo ha sido en la rehabilitación de la Escuela Ruy Luis Gomes de Laranjeiro, en el municipio de Almada (Portugal). 

El edificio donde se ha llevado a cabo esta actuación está compuesto por cuatro bloques y una gran zona destinada a jardines y a aparcamiento. La reforma, llevada a cabo por el estudio de arquitectos OM2A, contempló la demolición de las áreas constructivas más antiguas –con más de 30 años–, dado que no cumplían con las condiciones técnicas necesarias para asegurar el confort en la escuela. Por otro lado, se llevó a cabo la ampliación de las instalaciones, aumentando la zona de uso y el número de aulas. 

Finalmente, el nuevo diseño posibilitó la creación de una plaza central exterior que sirve de nexo de circulación entre los diferentes bloques que forman el complejo escolar, mientras que en el interior se define un gran espacio abierto que distribuye las aulas, áreas de administración y resto de espacios adaptados para la realización de actividades escolares. Uno de los principales condicionantes a tener en cuenta por los arquitectos a la hora de realizar el diseño de estarehabilitación fue lograr un entorno acústico confortable, que redujera el estrés y el absentismo. Para cumplir su objetivo, se cuidó especialmente la adecuación de las características sonoras de cada espacio. Así, con la finalidad de facilitar la inteligibilidad –poder oír y ser entendido–, en las zonas de circulación de la escuela optaron por utilizar los techos acústicos de fibra mineral “Colortone Neeva” de la firma Armstrong. Se trata de una serie de techos técnicos realizados en lana de roca con un coeficiente de absorción acústica de 1 alpha w (coeficiente de absorción acústica ponderado). Además, esta solución potencia la reflexión de luz, por lo que contribuye a la reducción del consumo de electricidad. 



La solución utilizada potencia la reflexión de la luz

En las nuevas aulas, bibliotecas y laboratorios, los arquitectos optaron por los techos “Ultima SL2”, también suministrador por Armstrong. Este producto se caracteriza por una suave superficie sin perforar, creada para alcanzar altos niveles de absorción y atenuación acústica, gran reflexión de la luz y una elevada resistencia a la humedad

El sistema de techos acústicos elegido contribuye a la concentración enmascarando el sonido, absorbiendo el ruido no deseado que se genera en el interior y bloqueando el procedente de espacios contiguos.

 

Fuente: Construarea

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