El sector toma posiciones en la carrera por la certificación energética de edificios existentes.

El Colegio Oficial de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de Edificación de Madrid ha celebrado su cuarta Mañana de la Edificación de 2012. Ante un auditorio de más de 150 personas, expertos multidisciplinares revisaron las premisas de la nueva certificación de eficiencia energética de edificios existentes, pendiente de aprobación por el Gobierno y prevista para entrar en vigor a partir de enero de 2013, según contempla el borrador del Real Decreto.

Según José Antonio Tenorio Ríos, Responsable de la Unidad de Calidad del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja del CSIC, la nueva certificación contribuirá a “lograr un equilibrio entre inversiones y ahorro en el ciclo de vida de los edificios, y promoverá la rehabilitación del parque existente”. Una renovación necesaria, teniendo en cuenta que, como recordó Tenorio, el macro-sector residencial, comercio y servicios acapara el 27,6% de la energía consumida en España. Además, avanzó la importancia de esta certificación para la construcción de edificios de consumo casi nulo, que será obligatoria en la construcción de edificios nuevos a partir de diciembre de 2020, y a partir de 2018 en caso de edificios públicos.

El técnico del Instituto de la Construcción Eduardo Torroja también instruyó sobre los procedimientos para realizar mediciones energéticas, que pueden diferenciarse entre los basados en una simulación teórica a partir de datos técnicos en condiciones estándar, o los basados en medidas, que permiten conocer el comportamiento real del edificio, si bien no permiten hacer comparaciones entre diferentes edificios. De ahí que se abre la puerta a un procedimiento híbrido, “una simulación complementada con medidas”, afirmó Tenorio, que mencionó herramientas como Calener o CE3 para realizar calificaciones.

Experiencia ganada con la certificación de edificios nuevos

Precisamente la herramienta CE3 fue presentada por Elisa Castaño, Gerente de proyectos en Applus. La metodología del procedimiento C3 consta de cinco fases: El contacto con el cliente, la decisión sobre las opciones de trabajo, la preparación de la documentación para la visita al edificio, la toma de datos en campo y por último, el tratamiento de los datos obtenidos.

“Para que el resultado de la calificación se ajuste a la realidad, la toma de datos debe ser lo más exhaustiva y rigurosa posible, por eso la inspección visual del estado actual del edificio es la información más fiable”, afirmó Castaño. La gerente de proyectos de Applus resaltó la importancia de emplear la experiencia ganada en la certificación de edificios nuevos y utilizar términos “formalmente análogos a los que ya se están implementando”.

La herramienta informática permite introducir todo tipo de datos sobre el edificio, desde datos más generales como el año de construcción, imágenes o datos administrativos, hasta datos detallados de la definición constructiva, definición geométrica (introducción de planos, superficies, o importación de datos desde Líder o desde Calener), sistemas de acondicionamiento, o de iluminación; y con los datos obtenidos, implementar medidas de mejora para reducir la demanda energética o mejorar el rendimiento de los sistemas.

Bombas de calor a gas, alternativa a la energía solar

Ignacio Leiva, Gerente del Departamento de Soporte Técnico Comercial de la Dirección de Productos de Repsol GLP España, y Pilar Pereda, Secretario de Junta de Gobierno del COAM, expusieron las posibilidades de mejora térmica mediante sistemas de gas en edificios de uso terciario. Las bombas de calor a gas “extraen calor del aire, por lo que pueden considerarse energías renovables”, afirmó.

El nuevo CTE establece que la contribución solar mínima obligada para ACS o climatización de piscinas puede sustituirse total o parcialmente en casos en los que por razones arquitectónicas, normativas o de otro tipo, no pueda alcanzarse. Leiva sugirió el potencial de las bombas de gas como alternativa a la energía solar térmica, por sus posibilidades de aprovechar la energía térmica residual y sus posibilidades de uso en geotermia, con ahorros de hasta el 40% en el coste del captador geotérmico.

Leiva y Pereda mostraron el caso práctico de la reforma de un hotel en la zona centro de España en el que se instalaron bombas de calor a gas, lo que permitió un ahorro en el consumo de energía primaria de hasta un 36%, además de una reducción de las emisiones de CO2 hasta en un 25%.

Más allá de la certificación energética

Para concluir, Javier Martin, Secretario de Spain Green Building Council, expuso las ventajas de la transformación de la construcción hacia un modelo de edificios sostenibles basado, entre otros parámetros, en el triángulo personas-planeta-beneficio, proporcionando una norma voluntaria para edificios sostenibles que mejore la eficiencia mientras se reducen costos globales.

 

Fuente: Observatorio Inmobiliario

 

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