Siza: 'No hay arquitectura sin colaboración'

El arquitecto portugués Alvaro Siza, premio Priztker al conjunto de su obra, afirma que la política y la arquitectura siempre han ido de la mano en la historia y que no hay creación sin colaboración.

Siza intervino hoy, con una entrevista grabada, en la VIII BienalIberoamericana de Arquitectura y Urbanismo (BIAU), que se celebra en Cádiz y a la que no ha podido asistir debido a que en julio se fracturó un brazo.


"Cuando uno hace una casa para una familia habla con el padre, con la madre, con la abuela..."

"Cuando uno hace una casa para una familia habla, y a veces muchísimo, con el padre, con la madre, con la abuela, y ese diálogo es un alimento muy importante de la arquitectura, si no existiera habría una especie de vacío", una especie de "expropiación" que únicamente permitiría hacer "hipotéticamente" más rápido los proyectos.

Para él "cada trabajo tiene la misma importancia", aunque no encara los encargos de la misma forma porque le parezcan "apetecibles", sino aquellos en los que tiene "una intuición de que se va a hacer". "Si parece que no, y actualmente casi todos parece que no, ya me interesan poco".


Lo más radical es consecuencia.


Siza cree que en la arquitectura todos los cambios "hablan de continuidad". "A veces hay una especie de sobresaltos, unas rupturas, pero casi siempre son rupturas más aparentes que reales, porque luego se descubre que están ligadas a un hilo conductor", incluso "aquello que aparece como novedad radical".

"En realidad todo es resultado de experiencias anteriores", asegura este arquitecto que dice que cuando trabaja en Berlín se siente "berlinés" y cuando lo hace en Brasil "brasileño".

Lo único que le parece "inaceptable" y "el fin de la arquitectura" es la actual tendencia a que el trabajo sobre un espacio se divida entre distintos colectivos como arquitectos, interioristas o paisajistas.

Para él lo importante es que se afronte un proyecto como "un trabajo con el espacio" en el que uno "pone en contradicción todos los elementos" para configurar "un conjunto".

En la entrevista, Siza, de 79 años, reniega de que se le considere un patriarca de los arquitectos: "el proceso de aprendizaje no termina, a no ser que termine la consciencia o que llegue la muerte".

"Lo que me impresiona -añade- es que en Portugal en general se construye mal y, a pesar de las regulaciones, parece no haber interés en construir bien".


"Cuando una ciudad cambia la composición política dominante los proyectos anteriores son cortados"

Portugal como una dictadura

Para Siza "la relación entre la política y la arquitectura es evidente a través de la historia", sobre todo porque es "el poder" quien hace la mayor parte de proyectos de envergadura y también porque "no se puede ser persona sin ideología y tampoco arquitecto".

Y, a continuación, explica que el aprendizaje "más duro, más fuerte" que ha tenido "últimamente" es el de asumir la sensación de que en Portugal "de nuevo vivimos en dictadura".

Se queja de que "aquí (en Portugal) tenemos una dictadura" que "aparentemente" incluye "una negociación" pero "no se ve la negociación" y apunta que "España podrá estar cerca de una situación similar".

El arquitecto dice que se apunta a la teoría de que la Democracia es el menor de los males, aunque pone como ejemplo la arquitectura para mostrar su desconfianza en que los partidos políticos tomen las decisiones pensando en el bien común.

"Cuando una ciudad cambia la composición política dominante los proyectos anteriores son cortados la mayor parte de las veces. Hay un apetito de ruptura total que tiene que ver con intereses y con procesos de afirmación política. Yo creo que eso es muy perjudicial para la ciudad".

 

Fuente: ElMundo

 

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