La iglesia de la Trinidad reabre este sábado tras las reformas.

Hacia mediados del pasado mes de junio, la céntrica e insigne parroquia de la Trinidad cerró sus puertas para acometer una serie de reformas que tanto los feligreses como la propia edificación venían reclamando hace tiempo. Finalmente, tras dos meses y medio de trabajo el templo reabre sus puertas este próximo sábado para júbilo de sus fieles, que ansían volver a disfrutar de una de las iglesias con más actividad de la capital cordobesa.

La obra se enfocó como una labor de mejora de las condiciones ambientales de la feligresía, dado que según afirma el párroco, José Juan Jiménez Güeto, "el pavimento estaba bastante deteriorado" y es "un sitio bastante frío". Pero además la humedad también era otro de los problemas acuciantes que amenazaban con deteriorar los frescos de la sacristía y la decoración de los altares. Para ello, el consejo pastoral de la parroquia acordó levantar el pavimento para instalar suelo con calefacción y refrigeración radiante y pintar el edificio completamente.

Así, según explica el arquitecto responsable de la obra, Francisco Vázquez, se "ha recuperado el nivel antiguo del suelo" tras eliminar las dos capas posteriores, obteniendo mayor accesibilidad al recinto.

El presupuesto total ha oscilado en torno a los 250.000 euros, cantidad que será sufragada en su totalidad por la feligresía. Pero pese a la magnitud de la cifra, Jiménez afirma optimista que "en la casa de Dios, cuando no llueve, llovizna. Poquito a poco iremos afrontando" el pago. Dada la especial precaución que una iniciativa como esta requiere --en tanto que se trata de un Bien de Interés Cultural--, los trabajadores hicieron una exploración previa con georradar, mediante la cual descubrieron para su sorpresa dos nuevas criptas que se suman a una tercera de la que ya tenían conocimiento. "Sabíamos que había una cripta --explica Vázquez-- pero otras dos las desconocíamos, así como varios enterramientos individuales que se han vuelto a tapar tras ser documentados". Uno de estos tres enterramientos será utilizado como columbario.

En otra de esas tres criptas está enterrado el sacerdote Antonio Gómez Aguilar, uno de los responsables de que hoy la iglesia de la Trinidad tenga el reconocimiento y el número de adeptos de los que goza. Según glosa el responsable de la parroquia, la llegada de este cura proveniente del Campo de la Verdad supuso un revulsivo para la parroquia: "Era un hombre muy carismático" que inició "una obra social muy grande con dos residencias, cuatro colegios y una guardería". Este fue el punto de inflexión que otorgó a la iglesia el valor que atesora a día de hoy. "Desde el año 63 hay muchas personas vinculadas a la parroquia aunque no vivan por aquí. Ese empuje se lo dio este sacerdote". Según cálculos de Jiménez Güeto, el templo recibe cada fin de semana a unos 3.000 feligreses, a los que deben sumarse los asistentes a las cinco misas al día ofrecidas entre semana.

 

La parroquia fue edificada en el siglo XIII y reconstruida a principios del XVIII

 

Según expone el párroco de la Trinidad, fue el mismísimo Fernando III quien entregó el entonces denominado Cortijo de las Trinidades a la orden de los Trinitarios en 1236, en plena Reconquista. Sobre este mismo terreno --el cual acogió también un convento que sirvió de noviciado-- se edificaría una iglesia a la que los Reyes Católicos concedieron parte del terreno de la plaza adyacente, llegando de esta manera a constituirse un templo conformado por tres naves. Siglos más tarde, en 1705, se inagura la reforma acometida que levantó de nuevo a la iglesia sobre sus antiguos cimientos.


Fuente: Diario Córdoba

 

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