La voluntad de los autoconsumidores va por delante de las leyes.

Va a ser difícil impedir la proliferación de pequeñas instalaciones domésticas de producción para  autoconsumo. Se ve que va a ser difícil porque todos los argumentos y argucias disuasorias que se han ido utilizado chocan una y otra vez con la voluntad inamovible de las personas convencidas de que todos debemos colaborar para cambiar este modelo depredador que nos está devorando.

Primero pretendían que no nos enteráramos. En verano del 2009 nadie conocía en España el sistema de medición neta cuando ya era utilizado en la mayor parte de los países desarrollados e incluso sin desarrollar. Me refiero a un sistema en el que las distribuidoras eléctricas pagan por la energía excedentaria que se vierte a sus redes ya que los beneficios que proporciona son indudables (reducen pérdidas e inversiones).

Despues intentaron convencernos de que éramos inversores: Se hablaba de que las pequeñas instalaciones no eran rentables y no merecía la pena fomentarlo porque nadie querría instalarlo ¡como si el ciudadano pensara en la rentabilidad cuando se compra una lavadora o un coche o cuando lo que quiere es luchar contra el cambio climático!.

Luego salió el borrador de Balance Neto donde ya nos dijeron que de pagar al autoproductor nada de nada, que eso era hacer negocio sin ser empresa y que sería mucho mejor regalar la electricidad excedente anual a las compañías eléctricas, que ellas sí saben cómo hacer negocio (hay que reconocer que en esto no les falta razón). Y los ciudadanos, erre que erre: Que no nos importa, que aún regalando la energía a las eléctricas vamos a ponernos nuestras plaquitas fotovoltaicas en casa y aportar nuestro granito de energía a la civilización frente a la barbarie. 

Por cierto que ahí seguimos, esperando que el borrador se convierta en Real Decreto de una vez y a ver cómo sale porque ahora, en el colmo del cinismo y  dando por supuesto que los ciudadanos somos completamente idiotas, se está discutiendo qué peajes tendremos que pagar por disfrutar del famoso "balance neto" argumentando  incluso insolidaridad por parte del autoconsumidor frente al déficit de tarifa. 

Mientras tanto muchos, hartos de esperar, han decidido montarse su pequeña fotovoltaica y regalar, con plena consciencia, toda la energía que no consuman instantáneamente al sistema eléctrico. ¿Y qué hacen algunas eléctricas? Pues han colocado un contador que en vez de restar la electricidad que generan, o al menos no contarla, la suman a la consumida. Sí, cobran la electricidad que les están regalando como si la estuvieran suministrando.

Ante el evidente "error de programación del contador" se impone solicitar la verificación al Servicio de Industria de la Comunidad Autónoma que es quien tiene la responsabilidad de que la medida sea correcta y sirva de base a la facturación como marca el RD 1955/2000 en su articulo 96: "Comprobación de los equipos de medida y control.
1. Tanto las empresas distribuidoras y, en su caso, las comercializadoras o el operador del sistema, como los consumidores, tendrán derecho a solicitar, del órgano de la Administración competente donde radique la instalación, la comprobación y verificación de los contadores, interruptores de control de potencia (ICP) y otros aparatos que sirvan de base para la facturación, cualquiera que sea su propietario". 

Y puesto que la única función del contador eléctrico es medir los consumos producidos para servir de base a la facturación y para cumplir esa función el usuario carga con el coste pagando un precio de alquiler, o bien adquiriendo el contador en propiedad para evitar el alquiler, todo lo demás sobra. Es decir que si quieren ponernos un contador nuevo que mide un montón de cosas, discrimina las medidas por horas, etc., (o sea un artilugio para ofertar servicios comerciales además de controlar nuestros hábitos en la intimidad del hogar), debe ser algo que demande el cliente, no algo que impone la eléctrica, aumentando además el alquiler. En definitiva, el mínimo que necesita la distribuidora es la lectura de la energía para poder facturar la energía que nos suministra, por tanto ese es el contador que nos tendrá que poner, las sofisticaciones, y más si hemos de pagarlas, deberían preguntar si las queremos o preferimos tener nuestro propio sistema para gestionar el consumo.

Aunque hasta ahora la Administración parece preferir alinearse con las poderosas eléctricas en vez de con los ciudadanos a los que administra, la voluntad de los autoconsumidores va por delante de las leyes y mas temprano que tarde conseguirá que prime el bien común frente a los intereses económicos de algunos.

 

Fuente: Energías renovables

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