Se terminarán vendiendo activos inmobiliarios a precio de saldo

Los inversores en busca de gangas en el sector inmobiliario español están al acecho, y algunos, como el multimillonario Donald Trump, ni siquiera son capaces de simularlo. En el caso del magnate estadounidense, desde el poderío que le da contar con más de 2.000 millones de euros para invertirlos en lo que se le antoje, acaba de señalar, no sin cierta chulería, que España está enferma y hay que aprovecharse de la situación por “te lo están dando todo por nada y los precios son irrisorios”.

 

Lo comentado por Trump es lo que piensan el conjunto de fondos, tasadoras y cualquier ‘lobby’ que se  precie de serlo, sabedores de que existen activos que en el futuro, una vez superadas las grandes incertidumbres, son susceptibles de venderse a precios que reporten pingües plusvalías.

 

Ya se dejaron ver en febrero pasado, cuando el Gobierno aprobó el primer Real Decreto de saneamiento financiero, acrecentaron su presencia en mayo, con la aprobación del segundo, y están ojo avizor ahora, esperando a ver en qué condiciones se produce el rescate que está a punto de solicitar formalmente el Ejecutivo presidido por Mariano Rajoy.

 

A medida que aumentan las provisiones por esos activos inmobiliarios, más capacidad de negociar a la baja tienen todos esos agentes interesados en comprar. “Algunos de estos activos acabarán vendiéndose a precio de saldo”, comenta uno de los gestores partícipe en este tipo de negociaciones.

 

A partir de aquí habrá que ver cómo las entidades financieras responden. Como siempre, las más capitalizadas, como Santander y BBVA, serán las que más puedan aguantar, e incluso si el activo es realmente atractivo podrían llegar a conseguir un precio superior a las provisiones realizadas, apuntándose con ello un beneficio esperado. Evidentemente, no será la práctica común. La mayoría de estos activos –mucho más si se encuentra en el balance de las entidades que finalmente resulten rescatadas– serán liquidados a un precio más o menos similar al de la provisión dotada previamente por ellos, para no asumir mayores pérdidas.

 

En este proceso habrá que estar atentos también a si se produce definitivamente el trasvase de activos inmobiliarios de la banca a las anunciadas sociedades de gestión contempladas en el segundo de los Reales Decretos, llamadas también a servir de soporte para canalizar la situación y ordenar, a largo plazo, la numerosa oferta de inmuebles existente.

 

Fuente: Idealista

 

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