Estadios de fútbol, de enclaves deportivos a obras de arte

Cuando una ciudad decide construir un estadio de fútbol está poniendo en marcha un mecanismo mayor al mero hecho de levantar un edificio. Se trata de dotar a un equipo de fútbol concreto de un espacio para realizar los entrenamientos y para albergar campeonatos deportivos, pero también  está abriendo la puerta a una nueva distribución espacial de la ciudad e incluso a un motor económico basado en lo que se llama “turismo deportivo”. Claro está, en torno siempre al estatus del equipo de fútbol y de los campeonatos que ahí se desarrollen.

La arquitectura de los estadios de fútbol ha cambiado desde el siglo XIX hasta la actualidad, donde ahora se atiende más a la seguridad, al confort y a la separación del campo y de los espectadores, así como a la calidad estética de la fachada y del interior.

El diseño incorpora elementos tecnológicos y ecológicos para su implementación en las ciudades modernas. Un ejemplo de complejo deportivo basado en “materiales verdes” es la villa olímpica que Londres ha preparado para albergar los Juegos Olímpicos de este año. Las instalaciones, así, están basadas en un sistema de componentes modulares de fácil ensamblaje y que resultan sencillos de desmontar y de trasladar. Utiliza paneles fotovoltaicos para aprovechar la luz solar y generar la iluminación durante los partidos.

Estadios, edificios cargados de arte

Algunos estadios de fútbol son considerados joyas de la arquitectura. Un ejemplo es el nuevo Wembley Stadium, en Londres, con capacidad para 90.000 espectadores y diseño del reconocido arquitecto Norman Foster. La integración de este complejo en el área urbana se ha hecho a través del color blanco y de la adaptación de espacios diáfanos en el exterior destinados a aparcamientos, siempre con el objetivo de adaptarse al entorno donde se encuentra y disminuyendo el impacto urbanístico que pueda ocasionar una obra de estas características.

Otro ejemplo es el estadio olímpico de Beijing, China, que cuenta con una membrana trasparente que recubre el edificio con 330 metros de largo, 220 de ancho y 69 de altura, equipado de tecnología eficiente basado en un sistema de energía solar y de recogida de lluvia. El estadio llama la atención por el diseño de la membrana y de las curvas.

En ambos casos, los edificios adquieren el estatus de monumento moderno que, aparte de proporcionar un valor estético a la ciudad y un valor cultural potenciando el deporte, también impulsa el turismo.

Monumentos deportivos y reclamos turísticos

Los estadios comienzan a integrarse en el territorio urbano con nuevos diseños y normalmente fuera la ciudad, impulsando la urbanización de lugares periféricos. Sin embargo, también empiezan a ser un reclamo de turistas, más que de los propios seguidores de un equipo de fútbol y de la expansión territorial de la ciudad, ayudando a la economía de la urbe.

El estadio Santiago Bernabéu, situado en Madrid, superó el año pasado los 800.000 visitantes. Se trata de tours que organiza el Club de Fútbol del Real Madrid, equipo del campo, junto al ayuntamiento de la ciudad para ofrecer visitas guiadas al memorable estadio. Esta idea no es nueva. Los complejos deportivos anteriores, el Wembley Stadium de Londres y el estadio olímpico de Beijing, también utilizan este reclamo.

En concreto, el Santiago Bernabéu ha sido el cuarto edificio más visitado de Madrid, sólo por debajo de los museos El Prado (2,9 millones de visitantes), el Reina Sofía (2,7 millones de visitantes) y el Thyssen (un millón de visitantes).

 

Fuente: elvalordelascosas

 

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